martes, 6 de febrero de 2018

HISTORIA DEL CARNAVAL DE AGAETE.

Baile de carnaval en el "casino viejo", actual centro cultural, febrero de 1936, obsérvese como curiosidad (coloreada para que se distinga) la bandera de la república adornando la esquina. El espejo de la izquierda aún existe, está en el salón del casino actual.

Las fiestas de carnaval comenzaban a  celebrarse tres días antes del miércoles de cenizas, normalmente el domingo anterior empezaban los bailes, el miércoles de ceniza se enterraba la sardina, finalizando con el baile del domingo de piñata, primer domingo de la cuaresma.
En Agaete hay datos desde mediados del siglo XIX, como la crónica en la prensa de 1879, de un lamentable y curioso suceso:

"El domingo de Carnaval, en Agaete (Gran Canaria), pasaba Francisco González Acosta y su mujer por frente a Jacinto de Sosa y su hermana María, a la cual dijo aquél, que parece había abusado del vino, que tenía gana de matarla "desde que robó los higos de la higuera de su madre"; y dirigiéndose á ella en ademan de castigarla trataron de contenerle su cuñada y su suegra.
Trabóse una cuestión entre Jacinto de Sosa y Francisco González, y éste se apodero de un cuchillo que a aquél llevaba en la cintura; pero al ir a hacer un movimiento hacia atrás, o tal vez a arrojar el cuchillo por la espalda, hirió mortalmente a su suegra, que aun le tenía asido por ella, y que murió cuando el mismo, desconociendo la gravedad de la herida, se apresuraba a socorrerla.
Estos son, en ligero resumen, los fundamentos do una causa que por homicidio se sigue en el juzgado de Guía de Gran Canaria a Francisco González Acosta y Jacinto de Sosa Rosario.
El Promotor fiscal D. José María Leal ha presentado un extenso y
muy pensado escrito, que impreso hemos recibido y cuya atención agradecemos.
El Ilustrado Promotor pide que se declare que el hecho por que se procede no constituye delito, y que se absuelva libremente a González y a de Sosa."

Durante los años treinta del siglo XX, con la llegada de la república los carnavales tuvieron su época dorada, los bailes en los casinos,  "El Cultural" y "La Luz" y hasta en el salón del ayuntamiento, fueron famosos en toda la comarca.
El disfraz que triunfaba según la prensa de la época; "el bicho viviente envuelto en sabanas morunas, con el rostro cubierto como en la Turquía". La canción de moda; "madre cómprame un negro para bailar", la bebida estrella de las fiestas; " el explosivo canario denominado ron, de la marca el Ancla, que por mucho que se beba no estalla ni quema en las extrañas, ni produce estado de catalepsia como las otras marcas."
El entierro de la sardina se celebraba el miércoles de ceniza, después de la misa, donde te hacían una cruz en la frente con las cenizas de los ramos de olivos bendecidos el domingo de ramos del año anterior. Se acompañaba el entierro con "bailes chinos", costumbre traída de America, danza en la que se escenificaba el enfrentamiento entre el bien y el mal. La organización del entierro de la sardina era cosa de los marineros y se celebraba en Las Nieves, al mismo asistían las  autoridades del barrio y personas piadosas, terminaba con la quema y asadero de sardinas.
Los carnavales se celebraron con relativa libertad hasta 1936, con la llegada de la guerra civil y el nuevo régimen desaparecieron. Aparecieron tímidamente en la posguerra, pero  no pasaron de bailes en el casino, con la cara al descubierto, identificándote previamente si llevabas mascaras y alguna parranda por la calle. Siempre hubieron atrevidos que desafiaban a las autoridades, salían envueltos en una sabana y hacían correr a los guardias municipales detrás de ellos.
Carnaval de 1976, (Casino la Luz).

A principios de los sesenta el alcalde accidental, Martín, hizo la vista gorda y las mascaras se echaron a la calle, duró poco, porque el alcalde Andrés Rodríguez los volvió a  prohibir, la gente se disfrazaba y desde la cuesta de la calle Guayarmina provocaban a los guardias municipales y cuando subían con la porra en la mano, se metían en la casa de Luis el de Sinforosa por la puerta del callejón del Agua, los guardias nos preguntaban a los niños donde se habían metido y los engañábamos mandándolos por otra calle.
A finales de los sesenta se comenzó a celebrar el entierro de la sardina, bajo el nombre de "fiestas de invierno", que rápidamente empezaron  a ser conocidas por toda la isla, Agaete fue pionero en recuperar esta tradición, en 1970, se unió Ingenio. Las autoridades del régimen empezaron a hacer la vista gorda y el carnaval fue tomando nuevamente la calle hasta que adquirió la normalidad perdida en 1936.


Crónica en la prensa del carnaval de 1970:
El número de carrozas es crecido, teniendo nosotros conocimientos de la existencia de la de "Vegueta" con su alegre murga "Los templarios", la original carroza y murga de los" Titos", la siempre interesante carroza del barrio de San Sebastián; la alegre y juvenil de "Los Rebeldes"; la simpática y típica rondalla: "Los Magos", del Valle de Agaete; el desfile de la popular banda de música de nuestra villa con sus alegres pasacalles, y la intrigante carroza "Perico", ' obra personal de don Pedro Cruz García verdadero impulsor de estas fiestas. Como broche de oro al desfile de las ya citadas carrozas, y otras tantas que sabemos se presentarán como sorpresa, presidirá la descomunal " Sardina" que se rumorea tiene una longitud de seis metros (la Provincia, 11-02-1970).
Los "Sin ton ni son", de la villa de abajo, Vegueta.

El carnaval comenzó a ser famoso y cada año venían más gente, hasta llegar a  las 50.000 personas según la prensa de 1972, lo que desbordaba el pueblo, las carreteras y los aparcamientos, formándose colas de coches y atasco hasta Guía, teniendo que dar la vuelta muchos sin poder entrar en la villa. Estas vicisitudes llegaron a poner en duda su continuidad en 1975, pues el ayuntamiento no tenía un duro y no había nadie que patrocinara la fiesta y su coste. Como decía el alcalde José Antonio García, "Agaete es un pueblo sobrado de recursos espirituales, pero falto de recursos materiales". El carnaval es una fiesta creada por el pueblo y es el pueblo el que las tiene que mantener y así fue.
La semana anterior al carnaval se celebraba el "día del turista" y las mises elegidas tenían el privilegio de participar en el entierro de la sardina montadas en el camello de "Seíto".


La celebre "Megui", mis turista en el carnaval de 1975.(foto de Isidro García Álamo.)

Agaete además de fiesta en aquella época era un milagro, no teníamos agua, el viejo motor que daba la luz al pueblo se averió, Segundito dijo que ya no lo arreglaba más y el pueblo se quedó a oscuras una temporada, hasta que dios dijo hágase la luz en Agaete y llego la UNELCO. La compañía de los coches de hora, que nos comunicaba con Las Palmas y los demás pueblo quebró y nos quedamos unos meses a merced de los taxis y "piratas".
En 1976, ante la apatía del ayuntamiento, el carnaval lo organiza una asociación de amas de casa que existía en el pueblo.
El esplendor antiguo fue apagándose poco a poco, porque con la llegada de la democracia y la libertad, todos los pueblos, incluida Las Palmas, empezaron a celebrar carnavales.
Carnaval de 1975 (foto de Isidro García Álamo)

En 1978, la comparsa de Agaete, a la que pertenecía, "los Bullangueros", nos presentamos al concurso del carnaval de Las Palmas y ganamos el primer premio, al concurso de murgas se presentó la murga "los sin ton ni son", no obtuvieron premio.
En 1979, los Bullangueros nos volvimos a presentar y quedamos en tercer lugar, ganando los "Caribes" de la Isleta, ese año actuamos en la gala de elección de la reina del carnaval en el teatro "Pérez Galdós".

Los "Bullangueros" 1978, primer premio en el concurso de comparsas de Las Palmas.


Los "Bullangueros", carnaval de 1979, 3º premio de comparsas en Las Palmas.

Y así hasta nuestros días, que ya no tienen nada que ver con aquellos carnavales tan participativos y bailes de mascaras en el casino.
Aquel Agaete pobre, aislado, se tardaba dos horas en llegar a Las Palmas, sin los recursos actuales, lleno de dificultades materiales,  a pesar de todo marcaba el paso a toda la comarca del noroeste, eramos la villa más divertida de Canarias, nuestras fiestas de Las Nieves, el belén viviente, el día del turista, la verbena del macho, los carnavales, todo gracias a nuestra originalidad, a nuestra imaginación, a nuestros valores humanos, a nuestra unión, era lo que nos distinguía y diferenciaba de los otros pueblos.

El carnaval es la fiesta de la picaresca hecha canción en las letras de las murgas de Agaete, compuestas por el profesor D. Sebastián Monzon, conjugadas con músicas y melodías populares. Así, con la música de la canción "Valencia", oíamos en los aires aquello de:
"Vegueta es el barrio de la fiesta,
 la alegría y el humor, para pa pan, pan...",  

Letras de las canciones de la murga, que encajaban perfectamente en toda la fiesta y a lo largo y ancho de la villa, porque eso precisamente es Agaete en fiestas,  alegría y humor..., buen humor, diríamos.
Y la picaresca es muy "política" y dentro de ella no faltó el tema de la Mancomunidad del Noroeste:
"Los pueblos del noroeste se quieren mancomunar, 
y así llevan más de un año ni "pa lante ni pa tras".

Ni el de la delimitación de Caleta entre Guía y Galdar:
"En la Mancomunidad andan los tornillos flojos, pues el pleito de Caleta es la casa de los locos".

La banda de Agaete y la Masa Coral:
"A la banda de Agaetela quieren mancomunar,
para hacerla una charanga
como la masa coral".

Y la clásica rivalidad entre localidades vecinas: 
"En la montaña de Galdar hace Guía un Parador,
cómo va a mancomunarse el gato con el ratón".

También en los aires surgieron coplas alusivas a Tenerife, a personajes típicos de la villa, a la ermita de las Nieves, y cómo
no, al tema de los "coches de hora", de SALCA, con música de "La del soto del parral" y letra:
"Dónde estarán los d'iora
que a las fiestas no quieren venir
cuando siempre fueron los primeros
los que nos metieron los coches aqui.
Dicen que no hay dinero
que los coches no pueden andar
pues les falta chófer que los lleve,
cobradores,
inspectores
y gente que quiera trabajar".

Carnaval de 1936, baile en el casino "La Luz".

Carnaval 1976, (Casino la Luz)
Galería de fotos:






Original de la foto de portada, febrero de 1936, casino viejo la Luz. ..... 

Bibliografía consultada;
Mis recuerdos y prensa de la época.

Traducción al alemán por Mura Graf.
Die Geschichte des Karnevals von Agaete.

Früher begannen die Karnavalsfeste drei Tage vor den Aschermittwoch, das heißt mit Tanzveranstaltungen
am Sonntag davor. Am Aschermittwoch wurde die Sardine beerdigt und als Abschluss wurde der Tanz de
„piñata” am darauffolgenden Sonntag veranstaltet, der galt dann auch als erster Sonntag der Fastenzeit.

Seit Mitte des 19. Jahrhunderts gibt es schon Informationen über den Karneval von Agaete, wie es zum Beispiel dieser Zeitungsartikel von 1870 das über ein unglückliches Vorkommniss berichtet, uns zeigt.

Als am Karnevals Sonntag in Agaete( Gran Canaria) Francisco Gonzales Acosta mit seiner Frau vor Jacinto de Sosa und seiner Schwester Maria vorbei ging, bemerkte er, der schon etwas dem Wein zugesprochen hat, dass er Lust habe sie zu töten:” weil sie Feigen vom Feigenbaum seiner Mutter geraubt habe”, und er machte eine Geste wie um sie zu schlagen und konnte von seiner Schwägerin und seiner Schwiegermutter gerade so aufgehalten werden.
Es handelte sich eigentlich um eine Sache zwischen Jacinto de Sosa und Francisco Gonzales, da aber ergriff er das Messer des Anderen, machte eine Bewegung zurück oder er wollte das Messer auch über die Schulter werfen, jedenfalls verletzte er dabei sein Schwiegermutter tödlich, die ihn immer noch gepackt hatte, und sie verstarb sofort. Er bemerkte diese tödliche Verletzung nicht und rief sogar um Hilfe.
Dies ist in Kürze eine Zusammenfassung der Vorkommnisse, die jetzt die Grundlage zu einem Mordfall sind    und bei Gericht von Guia de Gran Canaria zwischen Francisco Gonzales uns Jacinto de Sosa Rosario zur Verhandlung kommen soll.
Der Staatsanwalt Jose Maria Leal hat uns ein sehr durchdachtes Schreiben übermittelt, worüber wir ihm sehr zu Dank verpflichtet sind. Darin bittet der Staatsanwalt, das die Tat kein Verbrechen sei, und dass man Gonzales und Sosa freisprechen sollte.”
In den 30ziger Jahren des 20.Jahrhunderts, mit dem Aufkommen der Republik, hatte der Karneval seine goldene Epoche. Die Tanzveranstaltungen im Casino, ob “El Cultural” oder “La Luz”, sogar im Salon des Rathauses wurde getanzt, waren in der ganzen Region berühmt.
Die Beerdigung der Sardine beging man am Aschermittwoch. Bei der Messe bekam man ein Kreuz aus Asche auf die Stirn, die von den gesegneten Palmwedel des Palmsonntag des Vorjahres stammte. Begleitet wurde die Beerdigung von “chinesischen Tänze” ( bailes chinos), ein Tanz aus Südamerika, bei dem das Gute und das Schlechte miteinander kämpfen. Die Organisation der Beerdigung der Sardine, war Sache der Matrosen und wurde deshalb in Las Nieves gefeiert, bei der viele Amtsträger und Fromme
teilnamen. Zum Schluss wurden Sardinen gegrillt und die Sardine verbrannt.

Bis 1936 feierte man den Karneval in relativer Freiheit,  aber mit dem Bürgerkrieg und der neuen Regierung verschwand er. Nur vor dem Krieg gab es schüchterne Erscheinungen von ihm, ohne Tanz im Casino, ohne vermummung der  Gesichter und falls man doch eine Maske trug musste man sich ganz schnell demaskieren und es gab nur eine kleine Musikkapelle auf der Strasse. Aber immer gab es welche , die sich trauten sich bis zur Unkenntlichkeit in ein Laken zu hüllen und so die Gesetzeshüter hinter sich herlaufen zu lassen.

Anfang der 60er Jahre erlaubte der durch Zufall gewählte Bürgermeister Martin den Karneval wieder und alle liefen Verkleidet durch die Strassen, aber der Bürgermeister Andres Rodriguez verbot ihn wieder.  Trotzdem verkleideten sich die Leute und  gingen zur steilen Strasse Guayarmina und provozierten so die Polizei und wenn sie mit dem Knüppel angerannt kam, versteckten sich alle im Haus von “Luis el de Sinforosa” und verschwanden durch die Tür in der Wassergasse. Und wenn die Wachen die Kinder fragte, wo sie hingelaufen sind, zeigten sie in die falsche Richtung.

In den 70er Jahre feierte man die Beerdigung der Sardine unter den Namen “Winterfest”. Dies wurde bald auf der ganzen Insel bekannt, denn Agaete war eine der Ersten, die diese Tradition wieder aufnahm. Bald folgte Ingenio. Die Behörden fingen an ein Auge zuzudrücken und der Karneval eroberte die Strasse zurück und erlangte die Normalität des Jahres  1936.

Hier eine Pressemitteilung von 1970:
Die Anzahl der Karossen ist grösser geworden. Den Wagen “Vegueta” mit seiner fröhlichen Musikgruppe “ The Templars” kennen wir schon; den echten Wagen mit seiner Musikgruppe “Titos” und den immer fröhlichen Wagen von San Sebastian; gefolgt von den fröhlichen und jugendlichen “ Los Rebeldes”, die sympatische und typische Band “ Los Magos” aus dem Tal von Agaete und der Vorbeimarsch unsere bekannten Musikgruppe des Ortes mit seiner lebhaften Parade und den faszinierenden Karnevalswagen “ Perico”, eine persönliche Arbeit von Pedro Cruz Garcia, der wahre Motor dieser Feste. Der Höhepunkt dieses Strassenzuges mit seinen Wagen und , wie wir wissen, mit vielen Überraschungen, wird eine Sardine präsentiert werden, die wie man munkelt,  sechs Meter Länge haben wird. ( La Provincia 11.2. 1970)

Der Karneval wurde immer berühmter und es kamen bis zu 50.000 Leute, so die Presse 1972. Die Menschen überschwemmten den Ort, die Strassen und die Parkplätze, so dass sich Autostauss  bis Guia bildeten. Viele mussten umkehren, weil sie nicht in den Ort kamen. Diese Vorfälle brachten Zweifel ob man dieses Fest 1975 fortsetzen sollte, auch weil das Bürgeramt kein Geld hatte und keiner die Schirmherrschaft  über nehmen wollte.
Wie schon der Bürgermeister Jose Antonio Garcia sagte: “ Agaete hat genug geistige Ressoursen aber es mangelt an materiellen Ressoursen.”
Der Karneval ist ein Fest für das Volk und es ist das Volk das es erhalten muss. Und so war es dann auch.

Eine Woche vor der Beerdigung der Sardine wurde der “ Tag des Touristen” gefeiert. Und die gewählten “Miss”  hatten die Ehre bei der Beerdigung der Sardine auf dem Kamel von “ Seito” zu reiten.

Das Leben in Agaete war ausser den Festen, ein Wunder. Es gab kein Wasser und der alte Motor für das Licht im Ort war kaputt und “Segundito” sagte, dass er ihn nicht mehr reparieren könnte und so blieb eine Zeitlang alles im Dunkel. Bis zu dem Tag “als es Licht wurde” und UNELCO kam. Dazu k am,  dass die Gesellschaft der “coches de hora” die uns mit Las Palmas und den anderen Orten verband zusammenbrach, und wir auf “Gedeih und Verderb” auf die “ Piraten Taxis” angewiesen waren.

Der Karneval von 1976 wurde, weil das Rathaus dazu völlig unfähig war, von den Verein der Hausfrauen, den es damals im Ort gab, organisiert.

1978 presentierte sich die Tanz- und Musikgruppe “ Los Bullangueros” beim Karnevalswettbewerb in Las Palmas und gewann den ersten Preis. Beim Gesangswettbewerb nahm die Gruppe “ Los Sintonnison” teil, aber sie gewannen keinen Preis.

1979 nahmen die “Bullangueros” beim Wettbewerb in Las Palmas wieder teil und gewannen den dritten Preis. Gewonnen hatte die Gruppe “Caribes” von der Isleta. Aber dieses Jahr nahmen wir an der Gala des Wettbewerbs zur Karnevallskönigin im Theater Perez Galdos teil.

So ging es weiter bis zum heutigen Tag, was aber kaum mit der damaligen Zeit zu tun hat, wo alle mitmachten, auch beim Tanz der Masken im Casino.

Das arme und isolierte Agaete, von wo die Fahrt nach Las Palmas zwei Stunden dauerte, voll materiellen Schwierigkeiten, hat trotzdem ein Zeichen für die ganze Region im nordwesten der Insel gesetzt.

Wir waren der unterhaltsamste Ort von Gran Canaria. Unser Fest von Las Nieves, das Krippenspiel von den Dorfbewohner aufgeführt, der Tag des Tourismus, die” Verbena del macho”, der Karneval, alles dies war wegen unserer Originalität, unserer Vorstellungskraft, unseren menschlichen Werte und unsererem Zusammenhalts möglich und zeichnete uns und unterschied uns von den Anderen.



jueves, 1 de febrero de 2018

1745, LAS MILICIAS CANARIAS REPELEN EL ATAQUE PIRATA AL PUERTO DEL JUNCAL.

Miliciano canario con el uniforme de faena del siglo XVIII.

Desde el siglo XVI, las islas eran lugar de paso obligado de la mayor parte del incipiente comercio mundial, las rutas marítimas de 
las metrópolis con los dominios europeos de África, Asia, Oceanía y sobre todo América, tenían como paso obligado y escala los puertos y refugios de las islas, por aquí pasaron la mayor parte de las materias primas y tesoros expoliados en las colonias.
Paralelo a este comercio creció la piratería en nuestros mares, la abundancia de aguas, ganado y huertas en las islas, hizo que los piratas y corsarios se acercaran en numerosas ocasiones a nuestras costas para avituallarse, entablando combates con las milicias canarias, creadas mayormente para rechazar estos desembarcos e intentos de invasiones por parte de moriscos, ingleses, portugueses, franceses y holandeses.
Tras dos años de tranquilidad por los acuerdos internacionales, a principios de febrero de 1745, una flotilla de corsarios ingleses compuesta por cinco navíos asediaba los puerto de  Santa Cruz de Tenerife y Santa Cruz de la Palma, agazapados a la espera de la llegada o partida de barcos comerciales para asaltarlos. Habían capturado dos balandros del trafico de cabotaje entre islas, cargados de trigo de Gran Canaria para Tenerife. 
Armaron los dos balandros capturados y los enarbolaron con pabellón francés. Con esta estrategia consiguieron acercarse y abordar dos fragatas francesas de la Compañía Real de Guinea, que procedentes de Port Louis, Isla Mauricio, buscaban puerto en Canarias para reparar  los destrozos de un fuerte temporal. Poco más tarde la víctima era un bergantín canario con pescado salado.
Los marinos canarios consiguieron burlar en cierta medida a los piratas y corsarios haciendo la travesía ocultos en la oscuridad de la noche, con buen viento, en unas cuatro horas se atravesaban las doce leguas que separan Agaete de Tenerife.
La flota corsaria necesitaba avituallamiento, sobre todo agua y víveres frescos que empezaba a escasear. Tras varios intentos de desembarcar en la costa de Tenerife que fueron rechazados por las milicias chicharreras, decidieron intentarlo en Gran Canaria. 
Dos fragatas, los dos navíos franceses capturados y cuatro lanchones de desembarco, se dirigieron a la costa norte de Gran Canaria. En la zona hay abundantes veriles, caletas, playas y ensenadas, donde vertían agua dulce numerosos arroyos, abundante ganado y huertas para aprovisionarse. 
El Puerto del Juncal en la actualidad.

Echándole un poco de imaginación a los datos aportados por los historiadores el asalto sucedió así:
El Coronel Don José de Andonaegui, Comandante jefe del  regimiento de las milicias canarias de Guía, estaba al tanto de las intenciones de los corsarios y había ordenado el despliegue de las Compañías del regimiento a lo largo de la costa de su demarcación, tres en Arucas-San Felipe, una en Guía, otra en Galdar y la  del Capitán Don Agustín del Castillo en Agaete.
Bandera del Regimiento de Milicias Canarias de  Guía del siglo XVIII, que se conserva en la actualidad en el museo histórico militar de Santa Cruz de Tenerife.

Componían las compañías de forma habitual entre 80 y 100 hombres, además de los soldados profesionales existía una reserva a la que pertenecía prácticamente todo el campesinado y algunos artesanos, los requisitos eran ser mayor de 16 años, por arriba no había edad, hasta que las condiciones físicas lo permitiera, no podían pertenecer a las milicias los esclavos, los negros, mulatos, borriqueros, arrieros y molineros.
Lo nutrido de los reservistas de las milicias canarias se debía a las grandes ventajas que tenía serlo, gozaban de una justicia más suave en caso de delinquir, no podían ser despojados de sus propiedades con ocasión de deudas  entre otros privilegios. 

La milicia tenía sus oficiales de reserva, elegidos por los cabildos, que sin cobrar un maravedí, a cambio de ciertos beneficios, se encargaban en los pueblos de organizar a los reservistas, formaban esta oficialidad los miembros de las familias más acomodadas y poderosas, siendo celebres en el siglo XVII en Agaete, entre otros; los Capitanes Alonso Imperial, Alonso Olivares del Castillo, Cristóbal García del Castillo...,  y en el siglo a  XIX, el Capitán D. Antonio de Armas y Jiménez, todos además ocuparon la alcaldía, el patronazgo y la mayordomía de Nuestras iglesias y ermitas.

Al amanecer del martes día 9 de febrero de 1745,  en el horizonte, frente Agaete aparece la flota corsaria, el Capitán del Castillo despliega sus tres secciones y envía un emisario a caballo a Guía, para dar la novedad al coronel del regimiento. 
La compañía observa la deriva de la flota  desde los altos de los acantilados del Turman y las Moriscas, siguiendo los zigzag que realizan, necesarios para la navegación a vela, al final  los lanchones de desembarco toman el rumbo del Puerto del barranco de Juncal, pequeña cala sita a poco más de un kilómetro del casco urbano de Agaete. Al pie de playa les espera la Compañía de Agustín Del Castillo. 

Las campanas de la pequeña iglesia de Agaete y las ermitas de Las Nieves y San Sebastián, como estaba prevenido tocan a rebato, soliviantando a todo el vecindario, poco más de cuatrocientos vecinos, convocando a la movilización a los milicianos reservistas, que van abandonando las huertas, sus ganados y los lugares de trabajo, armados con lo que pueden, algún arcabuz, cuchillos, ondas, horcones, garrotes, lanzas, hoces y demás aperos de labranza se dirigen al Puerto del Juncal.


Campesino canario dirigiéndose a las milicias, dibujo de 1830.


Las madres y esposa de los milicianos se van concentrando en la pequeña iglesia de la villa, ante la capilla de la patrona, virgen Purísima Inmaculada de la Concepción, entre llantos y rezos piden su intercesión para que vuelvan sanos y salvos los hombres del pueblo. En la lejanía se escucha el estampido de los cañonazos de artillería de los combatientes del Juncal.

Durante la mañana van llegando al Puerto del Juncal los refuerzos de las demás unidades de la guarnición de Guía, dirigiendo las operaciones el Coronel Andonaegui, transmitiendo las ordenes durante la batalla a través del tambor mayor del regimiento. Las milicias dominan las alturas sobre la playa, desde los altos  del "roque de la Fortaleza" y "Punta Gorda", la artillería arroja todo tipo de proyectiles sobre los lanchones de los  corsarios, los navíos piratas lanza continuas andanadas de cañonazos y disparos de fusilería sobre las milicias que resisten bizarramente. Tras más de siete horas de combate, los corsarios ven imposible el desembarco y se retiran rumbo a alta mar.

Pasado unos días la flota corsaria terminó atacando la capital Gomera, siendo rechazados nuevamente, suponiendo que en algún barranco despoblado y sin defensa pudieron hacer aguada.

Coronel Don José de Andonaegui.

El Coronel Andonaegui había nacido en 1685, en Marquina, provincia de Vizcaya, meses después de la gesta del Juncal, fue ascendido a Capitán General y nombrado por el Rey Felipe V, Gobernador de Buenos Aires, murió en Madrid en 1761.

Recreación del combate del Juncal.

Don Rafael Torres Campos en 1901, en su discurso de ingreso en la Real Academia de la Historia dijo que:
«la compenetración del espíritu canario con el alma nacional se revela en la institución de las Milicias. Así puede decirse que la unión con la madre patria a través de las vicisitudes y durante los momentos difíciles ocasionados por las invasiones piráticas y guerras de los siglos XVI al XVIII, se ha mantenido no por obra de la metrópoli, sino en virtud del noble esfuerzo del pueblo canario».

Si bien hoy en día algunas calles de nuestro municipio llevan nombre de aquellos oficiales de la milicia, es una tristeza que esos valientes campesinos, muchos agaetenses, antepasados nuestros, que defendieron nuestras costas durante siglos contra el robo y el expolio corsario-pirata, no tengan un recuerdo, una calle, una placa o un monumento en toda la comarca.
                           Milicianos canarios siglo XVIII

Este ataque había sido localizado hasta hace poco en el puerto de Las Nieves de Agaete, (Rumeu de Armas) modernas investigaciones lo concretan en el Puerto del Juncal, limites de Agaete y Galdar. (ANTONIO BÉTHENCOURT MASSIEU)

Bibliografía consultada:
El corsarismo en Canarias, Enrique Pérez Herrero.
Canarias en los conflictos navales de 1727 y 1739-1748. Nuevas aportaciones ANTONIO BÉTHENCOURT MASSIEU.
ANTONIO RUMEU DE ARMAS PIRATERÍAS Y ATAQUES NAVALES CONTRA LAS ISLAS CANARIAS.
Foro de historia militar Gran Capitán.
Arquitectura y artes Plásticas en la Villa de Agaete, Antonio J. Cruz y Saavedra.
Historia de las milicias Canarias, Abad Ripoll.






lunes, 15 de enero de 2018

LA DEVOCIÓN A SAN SEBASTIÁN EN LA VILLA DE AGAETE.

San Sebastián y sus gente, años sesenta del pasado siglo.

La devoción por San Sebastián en Agaete se  remonta a mediados del siglo XVI, existiendo desde los orígenes de la parroquia en 1556, un lienzo negro donde estaba pintado San Sebastián, además de una pequeña figura del santo en un pequeño retablo, (archivo parroquial, Sebastián Jiménez Sánchez) todo fue destruido por el incendio de 1874.
Por testamento de Rodrigo Hernández,  alcalde de la villa, extendido en Guía en 1596, folio 109, declara que fundó la ermita de San Sebastián en Agaete (Sebastián Sosa). 
Era época de epidemias, la peste hacía estragos en las islas y San Sebastián como santo guerrero, era militar romano, se tomó como defensor contra las pestilencias, situando sus ermitas y santuarios a la entrada de las poblaciones, así sucede en Guía, Galdar y Agaete. A él acudían los vecinos en piadosas peticiones para evitar la entrada de enfermedades contagiosas a la villa y debió dar resultado, pues en la epidemia de peste de principios del siglo XVII, que causa estragos en Galdar y Guía, en Agaete no entró.
San Sebastián preparado para para su día de 2018, decorador y foto Aaron Martín García.

La ermita ha sufrido numerosas modificaciones y reformas, no siempre acertadas, ha estado cerrada al culto en muchas ocasiones a lo largo de su historia  por su deterioro  y "falta de decencia para actos litúrgicos".
La actual imagen del santo fue atribuida a diferentes talleres, hoy en día a la vista de los expertos hay pocas dudas de que salió del taller Guíense de Lujan Pérez.

A la izquierda el San Juán de Telde, obra de Lujan Pérez, a la derecha nuestro San Sebastián, el parecido es espectacular.

Las fiestas de San Sebastián siempre fueron una de las fiestas mayores del pueblo. En mi niñez ese día no había colegio y toda la chiquillería pasábamos el día en el "santo", nombre con que designábamos a la plaza de la ermita, comprando chucherías entre la tienda de Gerardo y la de su sobrina Pura.
Hasta los años cuarenta del pasado siglo los vecinos ofrecía cintas y lazos de colores al santo, que eran atadas por donde se podía, tapándolo literalmente según las crónicas,  por lo que el cura D. Manuel Alonso terminó por prohibirlo, no sin el alboroto de los fieles que lo tenía por costumbre inmemorial sin saberse el motivo concreto y no lo entendían. En relación con que el santo fue asaeteado atado a un naranjo, se adornaba también con ramas de naranjero con sus frutas. Poco después algunos se saltaron la prohibición y se volvió a adornar con cintas.
Hasta los años sesenta del siglo XX, el santo bajaba en procesión el 20 de enero desde la ermita a la iglesia matriz de la Concepción, subiendo otra vez en procesión a la semana siguiente, prohibiéndose los bailes en la plaza del santo mientras estaba ausente. En una ocasión los del barrio realizaron un baile sin permiso del cura y el párroco ordenó al sacristán, "Chano el mojito", que lo metiera en un saco y lo llevara para la ermita, dejando a los feligreses compuestos y sin procesión.


Era muy famosa y esperada por la chiquillería los juegos de la cucaña la tarde del santo, las carreras de saco, de huevo en una cuchara, la sartén con cinco pesetas pegadas con cera y embadurnada de betún, el pan duro en la azotea de la ermita, el baño lleno de agua con una moneda que había que sacar con la boca, el bernegal que había que romper con un gato dentro,...

El sarten embadurnado de betún, había que arrancar una moneda pegada con cera con la boca.

Carrera de sacos.

Antiguamente se cantaban coplillas populares en la procesión; "San Sebastián bendito, ramos de flores, a los descoloridos dale colores", que eran contestada por una voz solista, a veces con devoción y otras con picardía, llevándose la correspondiente reprimenda del cura. Otra era; San Sebastián bendito, tronco de naranjero, no te olvides nunca que de mi burro fuiste amarradero. 
Además de su día, el santo salió de la ermita en varias ocasiones para rogativas, como sucedió el 8 de noviembre de 1936, en plena guerra civil lo sacaron por todo el pueblo, junto con San Pedro y la Virgen de las Nieves para pedir por el fin de la guerra y la victoria del bando de Franco.
Otras de las peculiaridades de la fiesta era la rifa del arco que se hacía sobre el portalón de entrada a la ermita con ramas y hojas de palma, donde se colgaba los productos donados por las fincas, tiendas, bares y vecinos. En el arco podíamos ver desde un racimo de plátano, una botella de ron Arehucas,  un salchichón, roscas de pan enorme o una bolsa de turrones de la Moyera entre otras viandas.



La víspera tenía lugar otro de los grandes actos de esta fiesta, la escala en hifi o desfile de variedades, donde los aficionados al canto del pueblo actuaban, organizado y presentado por el "gran Sindo el de Teodora", que terminaba con la elección de la  reina de las fiestas y sus damas.
San Sebastián es sentimiento de un pueblo, es barrio de marineros, es historia de la fabrica de calzados, cuna de personajes y artistas consagrados, Chano Gonzalo, Sebastian Sosa Barroso, Lorenzo Godoy y no consagrados, Manolo Barroso, Sindo, Rosy, Juan Santo, Cielito,....., es el barrio de mis abuelos, de mi madre,....., mi barrio, por eso nunca debe desaparecer esta fiesta.

!!VIVA SAN SEBASTIÁN
BENDITO, QUE NOS LIBRE
DE PESTES, HAMBRE Y GUERRAS!!

¡¡¡VIVA!!!


Evolución del barrio de San Sebastián
 Finales del siglo XIX
Principios del siglo XX

Años treinta del siglo XX.


Hoy.....

Fotograma de la película "el sheriff implacable" , rodada en 1964,  gran parte en San Sebastián, con el actor Klaus Kinski como protagonista.


DIE VEREHRUNG DES HEILIGEN  SEBASTIAN IN AGAETE.

Da das Datum des Festes des „Heiligen“ sich nähert, soll ein kleiner Artikel über die Tradition und Verehrung des San Sebastian in Agaete nicht fehlen.

Ab Mitte des 16. Jahrhunderts gibt es die Verehrung des heiligen Sebastian in Agaete. Seit der Existenz der Gemeindekirche 1556, gab es ein kleines , schwarzes Ölbild mit dem Heiligen Sebastian und außerdem eine kleine Figur auf einem kleinen Altargemälde ( Pfarrarchiv von Sebastian Jimenez Sanchez). Leider wurde alles bei den grossen Brand von 1874 zerstört.

In seinem Testament (  Guia auf Seite 109), erklärt der damalige Bürgermeister von Agaete, dass die Einsiedlerkappelle des Heiligen Sebastian von ihm 1596 gegründet worden ist. (Sebastian Sosa).

In dieser Zeit gab es viele Epidemien, die Pest wütete auf den Inseln und der Heilige Sebastian als heiliger Krieger, ein römischer Militär, wurde als Verteidiger der Seuchen angesehen. Seien Kapellen und Schreine
wurden am Eingang  der Ortschaften errichtet, wie in Guia, Galdar und Agaete .Zu ihm kamen die Einwohner mit frommen Bitten, damit er sie vor ansteckenden Krankheiten schützen sollte.
Und es scheint geholfen zu haben, denn bei der Pestepidemie Anfang des 17. Jahrhunderts, wütete sie in Galdar und Guia aber nicht in Agaete.

Die Kapelle hat zahlreichen Reformen und Änderungen durchgemacht, nicht immer erfolgreich. Viele Male in ihrer Geschichte wurde sie geschlossen, auch weil es ein „Mangel an Anstand für die Liturgien“ gegeben haben soll.

Die heutige Heiligenfigur wurde vielen Werkstätten zugeschrieben, heute mit Hinblick auf die Experten, gibt es kaum Zweifel, dass sie aus der Werkstatt des aus Guia stammenden Lujan Perez stammt.

Immer war das Fest des Heiligen Sebastian im Ort ein großes Fest. In meiner Kindheit war an diesem Tag Schulfrei und wir Kinder verbrachten diesen Tag auf den Platz des „santo“, so nannten wir den Platz vor der Kapelle und kauften uns Süßigkeiten entweder im Laden von Gerando oder im Laden seiner Nichte  Pura.

Bis in die vierziger Jahre des vorigen Jahrhunderts schmückten die Bewohner den Heiligen mit bunten Bändern und Schnüren und brachten sie wo immer sie konnten an der heiligen Figur an, so dass sie fast völlig bedeckt war. Der Priester, Don Manuel Alonso, verbot dies zum Schluss, zum Leidwesen der Gläubiger, die es nicht verstanden. Auch wurde die Figur mit Ästen vom Orangenbaum mit Früchten daran geschmückt. Bald kümmerte das Verbot keinen und es wurde weiter mit den bunten Bändern geschmückt.

Bis in die sechziger Jahre des 20. Jahrhunderts wurde der Heilige in einer Prozession jeden 20.Januar von der Kapelle hinab zur Hauptkirche de la Concepcion gebracht, um eine Woche später zurück zu kommen. In dieser Woche seiner Abwesenheit  war das Tanzen auf den Platz des Heiligen verboten. Einmal hielten sich einige des Viertels nicht daran und organisierten ohne Erlaubnis eine Tanzveranstaltung. Da ordnete der Priester den Küster „ Chano el mojito“ an, sie in einen Sack zu stecken, sie in die Kapelle zu bringen, damit sie nicht bei der Prozession anwesend sein konnten.

Sehr berühmt und sehnsuchtsvoll von den Kindern erwartet, waren die Spiele am Nachmittag am Tag des Heiligen auf den Platz. Das Sackhüpfen, der Eierlauf, die Pfanne bei der fünf Peseten mit Wachs befestigt  und voll verklebt mit Teer war, das alte trockne Brot auf dem Dach der Kapelle ,eine  Badewanne voller Wasser mit einem Geldstück drin, das man mit dem Mund heraus holen musste, der „ bernegal“(?) mit einer Katze drin, den man kaputt machen musste…

Früher wurden bei der Prozession bekannte Volkslieder gesungen: „ Heiliger Sebastian, gesegnet bist du, Blumenstrauß, und gebe dem Farblosen Farbe…“ . Diese Lieder wurden von einer Einzelstimme beantwortet, manchmal mit Verehrung und ein anderes Mal schelmisch, ohne Rücksicht auf eine Rüge des Priesters.

Außer an seinem Festtag wurde der Heilige auch noch einige Male zum Gebet  aus der Kapelle getragen. So auch am 8. November 1936 mitten im Bürgerkrieg wo der Heilige zusammen mit dem Heiligen Peter und der Jungfrau von Las Nieves  durch das ganze Dorf getragen wurden , um für das Ende des Krieges und dem Sieg von Franco zu bitten.

Eine andere Besonderheit dieses Festes war eine Lotterie von Produkten die an einem Bogen der am Eingang der Kapelle aus Palmenblätter gemacht worden war, hingen. Diese Preise wurden von Fincas, Einkaufsläden, Bars und von der  Nachbarschaft gespendet. Da hingen an diesem Bogen ein Bündel Bananen, eine Flasche Rum Arehucas, eine Wurst, ein großes Brot, eine Tüte turrones aus Moya und andere Lebensmittel.

Am Vorabend des Festes wurde eine große Vorstellung gegeben, bei der es eine Parade verschiedener Präsentationen gab und auch die Liebhaber des Gesangs aus dem Ort sich vorstellten. Organisiert und präsentiert wurde diese Vorstellung von „ el gran Sindo el de Teodora“. Zum Schluss wurde die Festkönigin und ihre Damen des Hofstaats gewählt.

San Sebastian muss man als Ausdruck eines Gefühls des Ortes sehen. Es ist das Viertel der Seemänner, es ist die Geschichte der Schuhfabrik, es ist die Wiege von bekannten Personen und Künstler: Chano Gonzalo, Sebastian Sosa Barroso, Lorenzo Godoy und auch von nicht so berühmten wie: Manolo Barroso, Sindo, Rosy, Juan Santo, Cielito…
Es ist das Stadtviertel meiner Großeltern, meiner Mutter… meiner Nachbarschaft und deshalb darf dieses Fest nicht verschwinden.

                                       ES LEBE SAN SEBASTIAN!
                                     GESEGNETER, DER UNS VOR DER PEST,
                                        DEM HUNGER UND DEN KRIEGEN SCHÜTZT!

                                      ER LEBE HOCH!

Mura Graf.

martes, 26 de diciembre de 2017

EL CRIMEN DE TIRMA, 19 DE MARZO DE 1876.


Dentro del marco del famoso pleito aldeano, entre 1875 y 1876, el cacique de turno Marques de Villanueva del Prado, que controlaba todo a través de sus administradores, incluida la alcaldía y la justicia, estaba consiguiendo el desahucio de arrendatarios medianeros indefinidos de sus fincas, unas veces mediante precio y otras mediante sobornos y amenazas, por lo que los ánimos de los aldeanos se caldearon y decidieron que la única manera de acabar con aquel despropósito era terminando con la vida del Alcalde y del Secretario del ayuntamiento y Juzgado municipal D. Diego Remón de la Rosa, vendidos a los intereses del Marqués. 

Los aldeanos conspiraron y acordaron "contratar" a tres vecinos para el menester de mandar al otro mundo a los susodichos, Alejandro Jorge, Francisco Segura y Crisanto Espino. 

D. Diego Remón, salio de la Aldea en Dirección a Agaete entre las nueves y las diez de la mañana del 19 de marzo de 1876, día de San José, con la intención de hacer parada en la villa marinera para entrevistarse con el influyente propietario de tierras, empresario y Capitán de Armas de Agaete, adscrito al regimiento de Guía, D. Antonio de Armas y Jiménez,  y continuar para Guía con el objeto de trámites judiciales relativos a los desahucios. El señor Remón montaba un caballo blanco propiedad de un tal Juan Magdalena, cuyo verdadero nombre y apellidos es José Segura Afonso, al que se lo había pedido prestado para el trayecto. Previamente al viaje el secretario había recorrido el pueblo intentado encontrar alguien para que le acompañase, sabedor de que tenía muchos enemigos por sus modales profesionales poco éticos, no gozaba de ninguna simpatía entre los aldeanos, era consciente de las amenazas sobre su persona y su vida, lo que hizo que toda la Aldea supiera que esa mañana de domingo iba a desplazarse por el camino de Tirma rumbo a Agaete.  
No encontró a nadie que le acompañara, al final convenció a un muchacho llamado José Jiménez, entregándole a este unas alforjas con varias piezas de ropa, un trozo de pan, un trozo de carne frita, una cebadera con millo para el caballo y una botella de agua. Los dos partieron juntos, enfilaron el camino del "Furel" y subieron la cuesta que lleva al "corral blanco". El muchacho siempre fue detrás del caballo como unos veinte pasos, en un punto del camino el secretario le dijo que cogiera el atajo del "Güiguillo", ya que el caballo no pasaba y lo esperara en la "Cruz del Tabaibal" y allí se reunirían nuevamente.
El Tabaibal.

Según la declaración judicial del muchacho, estuvo esperando dos horas y como no aparecía el secretario, se dirigió a Agaete, suponiendo que D. Diego lo había adelantado, dirigiéndose a la casa de D. Antonio de Armas (actual ayuntamiento), ya que el secretario le había comunicado que pararían allí unas horas para tratar unos asuntos, después de entrevistarse con D. Antonio este le manifestó que por allí no había pasado D. Diego Remón, por lo que decidió seguir rumbo a Guía donde preguntó si había aparecido por allí el secretario de la Aldea, teniendo la negativa por respuesta. Como la noche se le echaba encima se dirigió a la Atalaya, donde tenía un conocido llamado "Juan el de la hoya el ñame", pernotando en el domicilio. A la mañana siguiente, aclarando el día emprendió el regreso a la Aldea por el mismo recorrido, sin parar y sin volver a preguntar por el secretario. El camino lo hizo solo hasta Agaete, pero al subir por el "lomo el manco", se unió con un paisano más, "Antonio Chasquilla", al que no le comentó nada, pensando que D. Diego Remón había vuelto para la Aldea por algún motivo.
Tirma.


Al llegar a la Aldea cerca del medio día, se dirigió a la casa del secretario a ver si sabían algo, por la calle se cruzó con un tal Wescenlado Armas, que le comunicó  que no fuera, no había nadie, al pasar por la plaza había mucha gente reunida y todos le preguntaban por el secretario, contestándo que le dijo que fuese por el atajo del Güiguillo y que no lo volvió a ver, el joven empezó a sospechar que algo raro había ocurrido, pues todos lo miraban raramente.
A las cuatro de la tarde del lunes 20 de marzo de 1876, se personaron en el juzgado de paz de la Aldea, Nicolás Pablo Segura y su esposa María Dolores de Sosa, comunicándole al Juez de Paz que venían de barranco Hondo de Artenara y que al llegar a la parte baja del camino que  conduce a San Nicolás, en el punto que le dicen Barranquillo del Charco de los Negros, habían encontrada el cadáver de un hombre que no conocieron, junto a él un saco de abrigo y un caballo blanco aparejado con silla y frontón, atado a una mata de "gamona". Reconocieron el caballo como el de su vecino José Segura, por lo que un pastor que estaba por la zona les recomendó que se lo llevasen para el pueblo, colocándole encima el saco de abrigo para presentarlo a la autoridad.
El Juez de Paz inmediatamente reconoció que el caballo y el abrigo eran los que el día anterior, sobre las diez de la mañana, llevaba el secretario Remón cuando partió para Agaete.
El juez municipal rápidamente dio parte  al Juzgado de Primera Instancia de Guía, el cual ordenó de inmediato que el Fiscal, el cirujano médico, un escribiente y un alguacil, se dirigieran al pago de Tirma, llegaron ya avanzada la noche al lugar de los hechos, Barranquillo del Salado que baja del Carreño, llamado también del Negro o de los Negros, zona despoblada. 

Lugar de los hechos, barranquillo del Carreño, hoy conocido por barranquillo del Secretario.

Al llegar encontraron en el lugar al Juez de Paz de Artenara  con varios paisanos. Junto al camino que va  de San Nicolás a Artenara y Agaete se encontraba tendido el cuerpo del Secretario Remón, certificando el médico que llevaba muerto más de cuarenta y ocho horas.
El fiscal y el alguacil comenzaron sobre la marcha con las primeras diligencia para resolver el caso. Tras una inspección ocular del lugar y del cadáver, comprobaron que  llevaba consigo documentos, un revolver cargado con seis proyectiles, un monedero con una onza de oro acuñada, un reloj con cadena de plata, unas sortijas, y varios efectos más, por lo que rápidamente llegaron a la conclusión de que no se trataba de un simple robo que era lo habitual,  en esta muerte violenta había algo más, posiblemente una cruel venganza con ensañamiento por el aspecto que presentaba el cadáver. Al lado del difunto, junto a la cabeza, dos grandes  piedras ensangrentadas y a unos pasos una vara afilada con la punta manchada de sangre, en los alrededores las plantas aplastada, haciendo pensar que el secretario pudo defenderse de sus asaltantes. A diez pasos del cadáver en el barranquillo, una oquedad tapada con ramas recientemente cortadas, pudo ser donde se escondieran los posibles asaltantes para sorprenderlo.
El cadáver fue trasladado a la Aldea, donde el médico cirujano D. Blas Lujan le realiza la autopsia que el sumario relata así  en los términos propios y precisos de la medicina legal, las lesiones y contusiones de la cabeza, el cuello, brazo, costado izquierdo, mano derecha y lóbulo inferior del costado izquierdo, expresando: 
"Que la bóveda cromiana esta toda mutilada, rotos sus huesos parietales, temporal, frontal y occipital; destruida la comisura de la boca y rotos además tres incisivos y un canino de la parte superior de la misma, rota también la costilla séptima del costado izquierdo,  el humero del brazo del mismo lado con una fractura conminuta, y el lóbulo del pulmón interesado, por proyectiles de munición disparados a corta distancia. Causadas las lesiones por armas de fuego y objetos contundentes y cortantes. Concluyendo que la muerte fue instantánea por arma de fuego y aplastamiento de los huesos del cráneo, que hubo ensañamiento al tiempo de darla."
(Reconstrucción)

El Juez de Primera Instancia comenzó a tomar declaraciones, siendo la primera interrogada la esposa del finado, Doña Clara Rodríguez, que a pesar del enorme dolor y desgracia que se le venía encima relató los pormenores de la marcha de su marido el domingo día 19 de marzo y quien le acompañaba, procediéndose a la detención del joven  José Jiménez de 21 años, como principal sospechoso o como al menos tener conocimiento de quienes fueron los autores.

La viuda del secretario no tenía dudas, conocía muy bien a su esposo y entre ellos no había secretos, manifestó al juez todos los asuntos y personas que tenían litigios con su difunto esposo, en especial la relación de Remón con el administrador de las tierras del Marqués de Villanueva del Prado, D. Marcial Melián y Chiappi, el estar apremiando a los vecinos con el pago de las contribuciones, el haber su marido empezado a hacer notificaciones de desahucio, la mayoría de ellos medianeros de las tierras del Marqués, y también por la cuestión promovida como consecuencia de un pozo y molino de viento que había construido un tal D. Domingo Aguiar, lo cual le hacía presumir y había escuchado a los mismos vecinos, que su difunto marido se mostraba muy hostil en los asuntos públicos con ellos,  habiéndose creado numerosos enemigos, sobre todo por el interés que tomaba en los asuntos de la casa del Marqués, que si bien exteriormente dichos vecinos se mostraban benévolos hacia su marido, no así abrigaban buenas intenciones respecto del mismo por sus actos como funcionario público.
El Alcalde y el Juez Municipal se manifestaron en los mismos términos, manifestando todos que la muerte de Remón obedeció al expediente para el cobro de contribuciones, en el que en ocasiones había pedido el auxilio de la fuerza armada, y segundo  la intervención del secretario Remón en los expedientes y actuaciones para el cobro a los vecinos deudores.

También declaró la viuda de Remón, y debió ser cierto aunque no se haya probado por ser una conversación particular entre el marido y la mujer, que diez y nueve días antes del suceso le contó su marido que cuando había ido al barrio llamado El Hoyo, a notificar desahucios a algunos medianeros del Marqués Nava, al regresar ya de noche se se le presentaron en el camino cuatro hombres con la cara cubierta con pañuelos y cuchillos en mano, le quitaron las notificaciones de desahucio que había hecho aquel día.
Se tomó manifestación a D. Antonio Remón y Rodríguez, hijo del D. Diego,  que manifestó en los mismos términos, declarando que en la Aldea no se quería bien a su padre por recaudar los tributos y haber requerido la fuerza armada en ocasiones para hacerlos efectivos, así como por los desahucio  de los medianeros del Marques.

Se tomó declaración a casi la totalidad de los 400 vecinos de la Aldea de San Nicolás, la mayoría se hicieron los "zorruos", declarando no saber nada del asunto, si bien varios declararon en igual sentido que la esposa, hijo, alcalde y Juez de Paz, en la causa hay numerosos documentos que confirman y ratifican las declaraciones. 
En relación con los interrogatorios del fiscal a los aldeanos, que todos contestaron por el estilo, se hizo muy popular unas frases; "Mataron al secretario, eso dicen, ¿y como lo sabe?,  me lo acaba de decir usted".
Entre los documentos es de resaltar uno que se encontró en el bolsillo de las ropas que vestía el asesinado, referente al impartimiento de auxilios para el cobro de las contribuciones, el certificado de los expedientes de apremio y la lista de los deudores y de sus cuotas en deber, sospechándose que el viaje era con intención de pedir auxilio de la fuerza acuartelalada en Guía para el cumplimiento de los desahucios.
Al final pese a la nula colaboración de los aldeanos, como toda información tiene un precio, se terminó por dar con los autores materiales del hecho, y parte de sus cómplices, encubridores y promotores. 
Según la tradición oral fue un niño que vivía en unas cuevas próximas, quien tras escuchar los disparos se asomó y vio toda la escena del asesinato, tiempo después su padrastro, del que recibía malos tratos, lo amenazó "con pegarle dos tiros como había hecho Santos con el secretario" y lo puso en conocimiento de las autoridades. 
Tras las gestiones se procedió a la detención y procesamiento de; José Jiménez, conocido como Ventura, de 21 años, Antonio María del Pino González, de 29, Juan Antonio Moreno Ramírez, de 54. José León Ávila, conocido por Espino, de 44, Antonio Calixto Espino Afonso, de 37, Apolinario Díaz Rodríguez, de 35, José Martín Viera, de 47, Isidro de León Castellano, de 54, Crisanto Espino, conocido por Santos, de 30, Francisco Segura Carvajal, de 49, Alejandro Jorge y Brito, de 47, Nicolás Rodríguez Molina conocido por Rafael y el Sacristán, de 41, Domingo Aguiar y Pérez, de 60, y Antonio Ojeda Rodríguez, de 44.

Detenciones de la época en la península.

Tras tres años de gestiones, siete piezas de 3.183 folios, once ramos con 1.230 folios, se celebró el juicio en la Audiencia de Las Palmas empezando el día 1 de junio de 1880, terminando varios días después con el siguiente fallo:

                                                FALLO:
Declaro que los hechos probados constituyente el delito de asesinato; Segundo, que son autores responsables criminal y civilmente Francisco Segura Carvajal, Alejandro Jorge Brito y Crisanto Espino, y encubridor Antonio Ojeda Rodríguez; Tercero, que no concurren circunstancias atenuantes; pero si las agravantes de alevosía, premeditación conocida, abuso de superioridad y la de cometerse el hecho en despoblado y en cuadrilla, estimables solo para los tres primeros; Cuarto, que José Jiménez, apodado  Ventura no debe sufrir  penalidad por sus actos involuntarios; Quinto, que no está justificada la participación en los hechos de D. Domingo Aguiar y Pérez; Sexto, que siendo la pena señalada por la ley al delito, la cadena temporal a muerte, es aplicable esta última a los autores, por razón de las circunstancias expresadas, la de presidio mayor en su grado medio, y las accesorias correspondientes al encubridor.
En su consecuencia condena a Francisco Segura Carvajal, Alejandro Jorge y Brito y Crisanto Espino a la pena de muerte que se ejecutará en la forma dispuesta por la ley, a Antonio Ojeda Rodríguez a la de ocho años y un día de presidio mayor a todas las demás accesorias correspondientes y absuelve libremente a José Jiménez (a) Ventura y a Domingo Aguiar y Pérez.
respeto de todos los demás procesados se había sobreseído, sin perjuicio,  anteriormente por falta de pruebas para adelantar contra ellos el procedimiento; y respeto de Nicolás Rodríguez Molina, libremente por haber fallecido en el Hospital San Martín de Las Palmas de Gran Canaria el 28 de mayo de 1878.

En la Semana Santa de 1881, el rey Alfonso XII, como era tradición indulto a varios reos de la pena de muerte. Los políticos  de la isla hicieron arduas gestiones, en especial el ministro Fernando León y Castillo y los tres aldeanos entraron en dicha gracia, liberándose del cadalso, siendo conmutada la pena de muerte por la de cadena perpetua.
La isla entera lo celebró, pues no era grato el espectáculo de la ejecución pública de reos y su causa había despertado muchas simpatías a pesar de lo horrendo del crimen,  era un crimen social, en defensa de los derechos de los más pobres de los abusos de los caciques y las autoridades a sus servicios.
Alejandro Jorge murió en el penal, los otros dos tras más de veinte años de recorrer varios presidios por la península, fueron indultados  y regresaron a la isla.
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"-¿Quién mató al Comendador?-Fuenteovejuna, Señor.-¿Quién es Fuenteovejuna?

-Todo el pueblo, a una."



Bibliografía consultada, Revista Foro Canario 1879, Legislación y jurisprudencia, Causas Celebres, a través del portal Jable de la ULPGC